La amistad disminuye cuando hay demasiada felicidad de una parte y demasiada desgracia de la otra.
La amistad es como la música: dos cuerdas del mismo tono vibrarán a la vez aunque sólo se pulse una.
La buena y verdadera amistad no debe ser sospechosa en nada.
La prosperidad hace amistades, y la adversidad las prueba.
La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea.
La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
Nunca conserva firmes amistades quien sólo va atento a sus pretensiones.
Sé lento en adquirir amistades, pero sé constante en retenerlas una vez admitidas.
La amistad no se cuenta aunque muchos la venden, ya que los amigos comprados o no lo son o valen poco.
La amistad sólo podía tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad.
Cuando la amistad y el afecto se fueron, es siempre de buen tono reemplazarlos por la delicadeza.
El amigo de todo el mundo no es un amigo.
El mayor esfuerzo de la amistad no es mostrar nuestros defectos al amigo, sino hacerle ver los suyos.
Este es el primer precepto de la amistad: Pedir a los amigos sólo lo honesto, y sólo lo honesto hacer por ellos.
Hay una teoría infalible sobre la amistad: siempre hay que saber qué se puede esperar de cada amigo.
La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.
La amistad de un solo sabio vale más que la de un gran número de locos.